El espacio en cuestión.



CONSTANTIN, María Teresa

Una exposición sería, muy sintéticamente, el momento y el lugar en el que determinados objetos son presentados al público. Un gesto tan simple y tan complejo que, esa especie de producción cultural que son las exposiciones, se ha incorporado a nuestro horizonte con absoluta naturalidad y, salvo para quienes trabajan en el ámbito específico de la realización de exposiciones, no son objeto de cuestionamiento alguno. Sin embargo, ellas dan cuenta de la complejidad de una época, de las tendencias culturales y artísticas de la misma, y sostienen o construyen discursos que participan de la definición del perfil de esa época. Su especificidad es el trabajo en sitios determinados y la producción de información y sentido desde ese despliegue espacial. Se trataría, entonces, de un lenguaje visual que involucra otros modos de apropiación/percepción. Uno de los aspectos que las caracterizaría es que en toda exposición se involucra una cuestión de tiempo. Un tiempo que, en el caso de las exposiciones, tiene diferentes alcances. Existe el tiempo en el que los objetos artísticos son presentados al público (llanamente, el período durante el cual se realiza la exposición y que tiene un inicio y un final). Otros tiempos: el momento en el que fueron producidos los objetos y el destiempo que los trae al presente; el tiempo-época en el que se realiza la muestra que es uno determinado y está estrechamente ligado al contexto cultural que hace que esa muestra se realice en ese momento y no en otro (y en el cual la curaduría se encuentra también fuertemente involucrada). Pero también hay un tiempo cargado de conmoción/emoción, e incluso agitación, que es el tiempo durante el cual cada visitante recorre la muestra. Este último tiempo es difícil, sino imposible, de ponderar y es, sin embargo, el que quizás más interesa por cuanto es el que marca al visitante. Difícil de medir son los tiempos individuales de recorridos (aunque haya corrientes disciplinares que se aboquen empeñosamente en hacerlo); imposibles de medir son los tiempos internos que hacen que una obra nos detenga, nos expulse o nos obligue a volver a ella; y, sobre todo, el tiempo en que, calladamente o murmurando casi a gritos, esa exposición permanece en cada espectador. A nuestro entender, y en el sentido que lo plantea Jean Davallon, la exposición se construye realmente en ese tiempo del espectador.





CONSTANTIN, María Teresa. El espacio en cuestión. 1a ed. Buenos Aires, Fundación OSDE, 2010.
80 p. 22x15 cm.
ISBN 978-987-9358-51-1

Puedes descargar el catálogo completo del siguiente link.
CONSTANTIN, María Teresa. El espacio en cuestión.
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución – No Comercial – Sin Obra Derivada 4.0 Internacional.