Nos tocó hacer reír: Argentinische Comics.



FAILLACE, Magdalena (Coord.)

Quienes recorran el Pabellón de la Argentina, País Invitado de Honor en esta edición de la Feria del Libro de Fráncfort, encontrarán que los contenidos centrales que articulan sus espacios – “el idioma de los argentinos” a través de una muestra exhaustiva y plural de autores y libros en diálogo con un mural sobre nuestra historia del Bicentenario, la Argentina de los derechos humanos, la inmigración, la ciencia y la innovación tecnológica, los monumentos y paisajes culturales de nuestro país- están atravesados por el hilo de la memoria, el mismo que transversaliza de una u otra manera las exposiciones que hemos organizado, en excelente conjunción con las instituciones culturales más prestigiosas de Fráncfort, Berlín y Leipzig.

Cultura de la memoria, más acendrada en este año 2010 en que la República Argentina celebra el Bicentenario de la Revolución de Mayo. “Políticas de la memoria” –como define el filósofo alemán Andreas Huyssen a las que están llevando adelante la Argentina y otros países desde comienzos del milenio– que “son el modo como la sociedades se responsabilizan por su historia”.

¿Por qué esta referencia casi obsesiva –si consideramos la totalidad de las muestras con que la Argentina da a conocer su identidad en Alemania- a la historia y la memoria, presentes en relación con el pasado inmediato, más reciente, en el catálogo que ilustra la exposición “Nos tocó hacer reír” en el Museo de la Comunicación de Fráncfort? Porque somos una democracia joven que, en la celebración de sus doscientos años, está intentando reinterpretar las voces y el patrimonio de nuestro pasado más originario y más cercano, hacernos cargo de nuestra historia e integrar a nuestra sociedad en un proyecto común, el de Latinoamérica, y en diálogo con el mundo.

No hay identidad cultural sin memoria. Rescatar esa identidad cultural, nacional y latinoamericana, es condición necesaria para un proyecto consensuado, de cara al futuro. En este sentido, nuestro Bicentenario como nación independiente se caracteriza por la vocación de integrarnos hacia adentro en el respeto por una diversidad cultural que está viva en nuestros monumentos y paisajes, desde la Puna o la selva misionera hasta la Patagonia, de la majestad de los Andes hasta la pampa y la cuenca rioplatense, viva en el imaginario de nuestros artistas, escritores, músicos y humoristas.

Esta diversidad es uno de los rasgos más fuertes y ricos de nuestra identidad como nación, y se revela en las manifestaciones de nuestro federalismo.

Dejando atrás viejas antinomias, herencia y rémora de una visión eurocéntrica de nuestra cultura, queremos proyectar el país profundo y hacer del federalismo –uno de los ejes de la celebración política del Bicentenario- una realidad concreta (...) Esta mirada que rescata los orígenes para construir un proyecto más justo e inclusivo con miras al futuro nos lleva a revalorizar a nuestras culturas aborígenes, a las que se violentó y sometió al separarlas de su tierra, su lengua y sus creencias y a las que los nuevos dueños de la tierra dieron la espalda en aquella Argentina de los constituyentes, donde “no había negros ni indios”, donde bajo el lema de “civilización o barbarie”, que subtitula el Facundo de Sarmiento “se pagaba en inglés y se hablaba en francés”.



FAILLACE, Magdalena (Coord.) Nos tocó hacer reír: Argentinische Comics. 1a ed., Buenos Aires, Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, 2010.
168 p.; 24 x 24 cm.
ISBN 978-987-97917-8-3

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FAILLACE, Magdalena (Coord.) Nos tocó hacer reír.
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